El Ginseng una maravilla de la naturaleza

El Ginseng (Panax ginseng) es una planta originaria del norte de oriente y que nace en las regiones montañosas de China, Corea, Japón y Siberia. Actualmente no existen ejemplares silvestres, el material que se comercializa procede de cultivos de Corea, China, Japón, Bulgaria y la parte oriental de Rusia. La región con mejores características para su cultivo es la zona central de Corea del Sur.

El ginseng se utiliza desde hace 5.000 años, existen escritos muy antiguos que describen su uso para la prolongación de la vida. Fue muy valorado por los emperadores chinos que estaban dispuestos a pagar un gramo de oro por gramo de ginseng para obtener sus beneficios. Se consideraba un gran honor regalar «la raíz milagrosa» al emperador y muchos arriesgaban sus vidas intentando encontrarla en la selva, ya que aún no se cultivaba, con el riesgo de enfrentarse con un tigre o algún animal peligroso.

Los primeros europeos que conocieron la ‘planta milagrosa’ fueron los comerciantes holandeses. A principios del siglo XVII, la llevaron a Europa para comercializarla aunque no la pudieron introducir. La razón principal del fracaso fue el pobre conocimiento que tenían de su utilización. No fue hasta una época relativamente moderna que se empezó a popularizar al conocerse sus virtudes.

La parte que se utiliza es la raíz cuando la planta tiene de 4 a 6 años. Existen dos variedades de Panax ginseng, el blanco y el rojo; la diferencia entre ambas es que la primera está desprovista de corteza, mientras que la segunda la conserva que al ser tratada con vapor de agua adquiere un tinte rojizo.

Su nombre nos indica sus propiedades: panax significa que «lo cura todo», pan significa «todo» y axos significa «curación». El término ginseng chino significa literalmente «hombre raíz» por su aspecto antropomorfo.

Ha sido sometida a diversos estudios y análisis para comprobar su acción, sus propiedades se pueden clasificar según la parte del cuerpo donde tiene lugar su actuación. En el sistema nervioso central fortalece y estimula sus funciones, sobre todo en el caso de la fatiga psíquica y neuromuscular, aumenta el rendimiento físico y psíquico y también ayuda a mantener el vigor juvenil en edades avanzadas.

En el sistema cardiovascular regula la tensión sanguínea subiéndola o bajándola, según sea necesario. Mejora la circulación periférica y protege los capilares sanguíneos de los problemas de fragilidad en la edad senil. Puede estimular o inhibir el sistema inmunitario en general. Cuando lo estimula ayuda al cuerpo a combatir infecciones y otras enfermedades pero también se puede inhibir en el caso de algunas enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis. Además también tiene una actividad antioxidante evitando el envejecimiento de las células.

Se puede encontrar en muchas presentaciones: cápsulas, píldoras, jarabe, ampollas bebibles, en polvo, la raíz a trozos, etc.

Se aconseja tomar 1 gramo diario y no pasar de esta cantidad. Sin consejo médico tomar ginseng está contraindicado en personas con la presión arterial alta, con problemas cardiacos y en diabéticos. La Organización Mundial de la Salud también desaconseja el uso de ginseng en mujeres embarazadas, en las que están amamantando y en los niños. En exceso, esta planta puede causar un aumento de la presión arterial, palpitaciones, insomnio y aparición de diarrea.

Montserrat Alsina

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